La ansiedad

Es un estado mental que se caracteriza por una gran inquietud, una intensa excitación y una extrema inseguridad, tiene pasajes espontáneos, y algunas veces llega violentamente en forma de angustia, que acompaña a algunas enfermedades, en especial a ciertas neurosis que se caracterizan por la presencia de trastornos nerviosos y alteraciones emocionales sin que, aparentemente, haya ninguna lesión física en el sistema nervioso.

¿Cuáles son los síntomas de la ansiedad? Taquicardia, palpitaciones, opresión en el pecho, falta de aire, temblores, sudoración, molestias digestivas, náuseas, vómitos, tensión y rigidez muscular, cansancio, hormigueo, sensación de mareo e inestabilidad. Se trata de la condición de una persona que experimenta una conmoción, intranquilidad, nerviosismo o preocupación. Cabe resaltar que la ansiedad no siempre es una patología, sino que es una emoción común como el miedo o la felicidad.

Por cuestión de espacio describiré solo tres tipos de ansiedad, pero hay muchas mas.

Trastorno de ansiedad generalizada. Muchos individuos sienten ansiedad o preocupación cada cierto tiempo, especialmente cuando tienen que hacer frente a situaciones que pueden resultar estresantes: hablar en público, jugar un partido de fútbol que significa mucho o al ir a una entrevista de trabajo. Este tipo de ansiedad puede hacerte estar alerta, ayudándote a ser más productivo y a realizar el trabajo de manera más eficiente. Estas preocupaciones son intensas, irracionales, persistentes (al menos la mitad de los días durante al menos 6 meses) e interfieren con el funcionamiento normal en su vida diaria (actividades tales como el trabajo, la escuela, los amigos y la familia), pues son difíciles de controla.

Trastorno de pánico. Las personas con trastorno de pánico experimentan sensaciones de muerte o la posibilidad de quedarse sin aire, que puede causar tanto problemas psicológicos como físicos. De hecho, la sensación puede ser tan intensa que requiera hospitalización. En resumen, el ataque de pánico se caracteriza por, La presencia de ataques de pánico recurrentes e inesperados. Preocupación después de haber tenido un ataque de pánico de que va a ocurrir otro, al menos dentro del mismo mes. Preocupación por las implicaciones o consecuencias de un ataque de pánico (como pensar que el ataque de pánico es un signo de un problema médico no diagnosticado). Por ejemplo, algunas personas han repetido pruebas médicas debido a estas preocupaciones y, a pesar de los resultados negativos de las pruebas, todavía tienen temores de malestar.

Trastorno Obsesivo-Compulsivo. Los pensamientos ansiosos pueden influenciar nuestro comportamiento, lo que puede ser positivo algunas veces. Por ejemplo, pensar que te puedes haber dejado el horno encendido puede hacer que vayas a comprobarlo. Sin embargo, si este tipo de pensamientos son recurrentes puede llevar a un individuo a llevar a cabo comportamientos poco saludables. El Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) se caracteriza porque el individuo que lo sufre tiene pensamientos, ideas o imágenes intrusivas. Éstos causan ansiedad (obsesiones), y provocan que la persona realice ciertos rituales o acciones (compulsiones) para reducir el malestar. Algunos ejemplos de pensamientos obsesivos son: miedo a contaminarse o sensación de duda (por ejemplo, ¿habré cerrado la puerta de casa?), entre otros. Las compulsiones son, por ejemplo, lavarse las manos, comprobar repetidamente que la puerta está cerrada, contar, organizar repetidamente las cosas, etcétera.

Por cualquier consulta puede comunicarse al WhatsApp 15 33 30 2000, mencionando este articulo sin cargo alguno. Hasta el mes que viene amigos donde hablare de la memoria.

La terapia en el jardín

La terapia verde se sirve del contacto con la naturaleza y la reconexión con los biorritmos para acompañar a quienes sufren desórdenes mentales.

Esta terapia es ideal para superar la ansiedad, la depresión u otras dificultades emocionales con las que nos podamos encontrar, como la baja autoestima y enfrentar situaciones de abandono, ya que se construyen puentes psíquicos de fuertes lasos con los demás participantes, que consiste en realizar trabajos en un jardín para sosegar el estado de ánimo, siete de cada diez pacientes que la practican experimentan una mejoría en el estado de ánimo.

Biorritmos

Las personas que viven en grandes ciudades tienen el doble de posibilidades de sufrir estrés, principalmente debido a que en las ciudades al cerebro le cuesta diferenciar el día y la noche y los biorritmos quedan alterados.

La terapia de jardín ayudan a los pacientes a reconectarse con esos biorritmos a partir del contacto con elementos naturales por medio de la vista, el oído, el tacto y los aromas, de esa manera pueden comenzar a expresar sus pesares, baja autoestima, ansiedad, depresión, angustia entre otros, pudiendo de esta manera manifestar aquello que lo perturba disminuyendo sus sentidos sensoriales que usan para poder afrontar las vicisitudes naturales en la vida, amigos, familia, trabajo, en fin un cumulo de compromisos que son de nuestra responsabilidad.

La Oreja que Tescucha se destaca por este tipo de terapias y se sostienen gracias a una base de voluntariado. Uno de los secretos del éxito es que, en lugar de ofrecer terapias cortas, dejamos que los pacientes hagan terapias a largo plazo siendo compatibles con las terapias más tradicionales. Las terapias verdes son recomendables para sobrellevar distintos tipos de desórdenes emocionales: desde niveles muy bajos de ansiedad o estrés hasta casos de esquizofrenia, desorden bipolar o adicciones.

 

Qué es un jardín terapéutico

No es un jardín cualquiera sino un jardín adaptado para hacer terapias en él. En la Oreja que Tescucha la actividad en el jardín es una terapia que está orientada hacia todas aquellas problemáticas de la adolescencia y la adultez, dando importancia a la relación entre las personas y la naturaleza. Durante los últimos diez años el interés por los jardines terapéuticos ha aumentado, igual que el interés por muchas otras terapias no farmacológicas: música-terapia o animal- terapia.  Una posible explicación a este cambio de actitud que fomente estas terapias, podrían ser los efectos secundarios no deseados de los medicamentos muy utilizados para el insomnio, la depresión y otros problemas neurológicos como, la pérdida de equilibrio, pérdida de apetito y deterioro cognitivo, esto disminuye mucho su calidad de vida.

Un jardín adaptado para hacer terapias en él, es un jardín adaptado al paciente y su terapia, el nombre “Jardín terapéutico” es solo uno de los muchos nombres empleados en la literatura para estos tipos de jardines. Encontramos “el jardín de los sentidos”; “Jardín de salud”; “Jardines curativos”.  Normalmente todos estos jardines comparten los mismos objetivos: se han creado para despertar motivación y curiosidad, ganas de vivir y dar una sensación de seguridad. En ellos encontramos elementos y plantas que suena cuando son movidos por el viento, agua con la que interactuar, olores que se desprenden cuando se pisa o toca, troncos de árboles para abrazar y pequeños espacios envueltos en verde, un oasis para los sentidos, que poco a poco, nos llena de voluntad y deseo de participar.

Los Jardines terapéuticos normalmente están diseñadas para un grupo de personas con necesidades como puede ser: malestar mental, trauma, discapacidad intelectual u otros. Las personas en esta fase buscan reflexión, y su atención está dirigida hacía su interior. Esto se refleja en el jardín con plantas, flores, árboles que protegen y envuelven a la persona. Se implanta una naturaleza más simple con pocos estímulos, como piedras y estanques.

 

A medida que la persona mejora su estado mental, pueden incorporar estímulo más fuerte, utilizando colores y olores, e incluso participar activamente en tareas como paseos, comunicación y horticultura. En el jardín se incluyen zonas como vegetación de cultivo, frutales y zonas para actividades participativas con mesas para trabajar, paseos para sentir, etc.  Los resultados de las evaluaciones han permitido entender los elementos y características para poder diseñar un jardín terapéutico que mejora la calidad de vida de las personas.

Cada jardín terapéutico tiene que ser adaptado a su usuario, por ejemplo, sabemos que la reducción de la visión y del oído afectan al equilibrio y la orientación. Esto hace que las personas mayores estén mucho más expuestas al espacio físico. Por ello, y como un ejemplo, cuando se diseña un Jardín Terapéutico para Mayores, es importante pensar en que las sombras sean abundantes y homogéneas y que los pavimentos no causan resplandor. También es muy importante la seguridad que transmite, por ejemplo, incluir guías de apoyo de manos, asientos para descansar distribuidos por todo el jardín o señales identificativos de los diferentes lugares en el espacio para mejorar la orientación.

Los beneficios de la jardinería para la salud

Además de aliviar la tensión y el estrés, al cuidar de tus plantas se puede también conseguir un efecto psicológico muy positivo. Hay un montón de razones por las que la jardinería siempre encabeza las listas de los pasatiempos preferidos en casi todo el mundo.  La belleza del resultado, la alegría de la conexión con la naturaleza, ser capaz de hacer crecer su propia y más deliciosa comida y hierbas y por supuesto la relajación, han dado lugar a que hoy en día sea practicada en muchos hogares y por diferentes clases de personas.  A lo largo de los siglos, jardines de todas las variedades han sido considerados como un lugar de tranquilidad y paz, donde se puede escapar para reflexionar y rejuvenecer, además de lo nombrado anteriormente. Esto, ha dado lugar al concepto de la terapia hortícola, la cual ha estado creciendo en popularidad en la actualidad.

¿Qué es la terapia hortícola?

La terapia hortícola utiliza plantas y el mundo natural para mejorar el bienestar social, espiritual, físico y emocional de las personas que participan en él. Hoy en día, la terapia hortícola en cualquier nivel es reconocido como una terapia alternativa útil que apoya la curación mediante la promoción de la felicidad, la paz y la gratificación.

También es útil para aliviar el estrés y ayudar en el bienestar general de las personas que padecen discapacidades físicas y psíquicas. Pero no solo estos son los beneficios de la jardinería, conoce a continuación algunos más.

Mejora tu satisfacción con la vida

Es difícil no disfrutar de la vida cuando estás rodeado de flores, plantas y toda la fauna que atraen y ahora hay ciencia para respaldar eso. Una investigación de la Universidad de Texas reunió a 298 adultos mayores para realizarles una encuesta y así saber su entusiasmo por la vida, el resultado fue que los niveles más altos de optimismo, resolución global y fortaleza; se encontró en aquellos que practicaban la jardinería.

Disminuye el riesgo de osteoporosis

La jardinería, junto con toda la actividad física que esta requiere, conduce a la pérdida de peso y mejorar la salud física en general ayudando a mejorar tus huesos también. Probablemente esto tiene que ver con el hecho de que la jardinería es algo parecido a un entrenamiento con pesas, en ocasiones tales como tirar o arrancar los yuyos, cavar pozos, cargar cosas un poco pesadas (tierra, abono, macetas), y otras actividades que ayudan a reducir el riesgo de osteoporosis.

Disminuye el riesgo de diabetes

Uno de los componentes principales para manejar la diabetes correctamente es realizar suficiente ejercicio físico. Si utilizas tu jardín para plantar tu propia comida, tendrás además del ejercicio, otra herramienta de control de la diabetes a tu disposición: productos frescos y orgánicos. Algunos estudios han encontrado también que las tasas de diabetes son más bajas en las zonas con jardines comunitarios o aquellos lugares donde son comunes las huertas del patio.

Mejora la salud del cerebro

Los beneficios de la jardinería para la salud mental son tan firmes que como se dijo anteriormente, un campo de la medicina se llama terapia hortícola que también ayuda entre otras cosas a las personas que tienen trastornos a lidiar con sus condiciones. Los estudios de personas con ansiedad han encontrado en los beneficios de la jardinería calmar su agitación, lo que los lleva a tener mejores patrones de sueño y mejorar la calidad de su descanso.

Alivia la tensión y el estrés

La vista, los olores, y sonidos de un jardín promueven la relajación y reducen el estrés. Ayuda a combatir la depresión La atención sin esfuerzo de la jardinería puede incluso ayudar a mejorar los síntomas de depresión.

Los objetivos principales y beneficios de la jardinería además de favorecer tu salud, son expresar tu creatividad a través de la vida vegetal, probar cosas nuevas, y obtener un logro sentido para tus esfuerzos. A la vez, pueden ofrecerte alimentos frescos y saludables, la alegría de ver que las plantas se nutren y florecen dando lugar a un espacio de vida silvestre en tu casa. Cuanto más tiempo estés en tu jardín, más te darás cuenta de cuantos beneficios de la jardinería podés obtener para mejorar tu salud en general, comenzando con tu cuerpo y extendiéndose a tu intelecto y capacidad creativa hasta llegar a tu alma.

Roberto Parzianello Lic. en Psicología

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Personas que ponen en mi boca cosas que yo no dije

Lo que vos decís que dije no lo dije

Muchas personas tienen la costumbre de poner en boca de otras, palabras que no han dicho. Esto puede deberse a: Es una forma de animarse a decir cosas que desean manifestar pero que no se atreven a decirlas por sí mismos. Tienen tal nivel de prepotencia o de complejidad, que los hace sentirse capaces de interpretar «lo que en realidad» el otro está diciendo, lo cual los lleva a interpretar según sus ideas, pensamientos y criterios. No respetan el derecho de los demás a decir las cosas como lo quieren hacer, sino que ellos ponen y quitan palabras de su boca porque les parece que tienen el derecho o hasta el deber de hacerlo.

Personas que oyen, pero que no escuchan Están en los lugares que frecuentamos más a menudo. Puede ser tu jefe, el vecino de arriba, un compañero de trabajo, un cliente, un familiar lejano o cercano o cualquier amigo. Hablamos de personas que dominan a la perfección ciertas técnicas de manipulación y que las usan para confundirnos. Aunque estén a nuestro alrededor, no es fácil detectar a estas personas. Sus características y rasgos de personalidad no son evidentes. Nadie lleva un cartel en la frente avisando de que es un narcisista o un sociópata. Entonces, ¿cómo podemos evitarlas?

¿Por qué a mí? Este tipo de personas se alimentan del dolor ajeno. Por tanto, no es que tú seas más débil, vulnerable o especial, sino que eres otra víctima para ellos. Un número más. Todos hemos experimentado culpabilidad o desconfianza después de ciertas situaciones en las que nos vemos involucrados. Y lo peor es que lo sentimos sin saber: ni cómo ni por qué. Pero el caso es que las consecuencias nos salpican, minan nuestra moral, complican nuestra vida y aumentan nuestras inseguridades. ¿Cómo lo hacen sin que nos demos apenas cuenta?

¿Qué buscan los manipuladores? En general, existen muchas clases de personas manipuladoras: psicópatas, narcisistas, mentirosos o los llamados vampiros psicológicos. Y detectarlas es más una cuestión práctica que teórica. Por eso, si han sido víctimas de ellas alguna vez, les será más fácil anticiparse a ellas. Sin embargo, sí se puede considerar que los objetivos de las personas manipuladoras son muy claros, instrumentales y siguen un patrón determinado. Algunos de ellos son:

Anular tu fuerza de voluntad: buscan sembrar la duda y que permanezcas bajo su amparo. Destruir tu autoestima: criticar todo lo que hagas o hayas hecho. No son constructivos, solo tratan de sacar defectos. Venganza pasivo-agresiva: te castigan con su ignorancia. Cuando les necesitas, te dejan de lado; por lo que basta con que les pidas algo, para que te planten o ni siquiera vuelvan a dirigirte la palabra.

Tergiversar la realidad: disfrutan confundiendo a las personas y creando discusiones y malentendidos ajenos. Tras haber generado una disputa, se mantienen al margen divirtiéndose con las disputas de los demás. Las consecuencias de su manipulación pueden llegar a generar una huella muy profunda en cada uno de nosotros. Por eso, se antoja necesario que conozcamos cuáles son las técnicas de manipulación que usan con más frecuencia. La cuestión es aprender a anticiparnos y a no a ser sus títeres. Estas personas suelen reírse de nuestras opiniones, responsabilizarnos o hacernos sentir culpables, atacar sutilmente, interrogarnos, retrasar lo que no les interesa, autocompadecerse, negar verdades Todo lo necesario para controlar la situación. Pero, ¿qué técnicas de manipulación usan para conseguirlo?

Gaslighting Conocida como “luz de gas”, es una de las más insidiosas. “Eso no ha sucedido nunca”, ‘Te lo has imaginado” o “¿Estás loco?”. Son algunas de las expresiones que emplean para distorsionar y confundir tu sentido de la realidad, haciéndote creer algo que no ha sucedido. Barton y Whitehead (1969) definieron el «gaslighting» como «la búsqueda intencional de hacer parecer loca a una persona y obtener un beneficio de ella».  Infunde en las víctimas un sentido extremo de angustia y confusión, hasta tal punto que dejan de confiar en sí mismos, en su propia memoria, percepción o juicio.

En una investigación de Galán y Figeroa (2017) describen hacer «luz de gas» con negación del daño causado, la elaboración de mentiras, ofrecer información falsa y descalificación de los sentimientos hacía la víctima. También se trata de un método para confundir a la pareja, manipular, culpar y restar importancia las vivencias, y de este modo destruir a la víctima a través de su salud mental. La comunicación del atacante a la víctima es hostil a través de silencios, quejas, bromas dañinas, humillaciones, amenazas, etc. Las consecuencias en la víctima, según los autores, pueden ser varias:

Sentimiento de culpa. Desorientación. Pánico. Enojo. Duelo. Baja autoestima. Falta de autonomía. Dependencia emocional. Consumo de alcohol. Incluso suicidio.

Proyección. El manipulador traslada sus rasgos negativos o desplaza la responsabilidad de sus comportamientos a otra persona. Los narcisistas y psicópatas la usan en exceso, afirmando que la maldad que los rodea no es su culpa, sino tuya.

Conversaciones sin sentido. Diez minutos de conversación. Eso es el tiempo que seguramente tardes en abandonar la charla. Los manipuladores dicen sinsentidos, explicaciones ilógicas, cortinas de humo, acontecimientos del pasado. Solo enredan. Hacen monólogos y tratan de envolverte con su palabrería. ¿Un consejo? Corta por lo sano. Y si puedes irte a los 5 minutos, mejor. Tu mente lo agradecerá.

Generalizaciones y descalificaciones. Hacen afirmaciones generales, vagas, inconcretas. Pueden parecer intelectuales, pero, en realidad, son vagos. Sus conclusiones son demasiado generales; su objetivo es desestimarte y echar por tierra tus opiniones. Por ejemplo, «es que siempre queres tener razón», «todo te molesta», «nunca estás de acuerdo». Mantén la calma. Puedes tirar de ironía, con un simple “gracias”, o por ignorarle con un rotundo “creo que estás algo alterado, ya hablaremos después”.

El absurdo. Recuerda que buscan minar tu moral y hacer que te replantees aquello en lo que crees. Pueden poner palabras en tu boca que no has dicho, te harán pensar que tienen el súper poder de “leerte la mente”. Pero no, solo son falacias y tejemanejes. Puedes ayudarte mediante la sumisión simulada. Le dices que tiene razón para que se lo crea, pero mantienes tu postura. También puedes responder a su chantaje con un tenes razón o con frases secas. Lo importante es que alejes tu autoestima de sus manos. Piensan que es lo que quieren tirar por el suelo para poder controlarte. Una vez que te ha debilitado, la tarea para ellos es mucho más fácil.

No hay mayor desprecio que no hacer valoración. Disfraz de bondadoso. “Sí, pero…”. Si te acabas de comprar una casa, te dirá que qué pena que aún no tengas otra en la playa; si te has puesto más elegante que nunca, apuntará que otros pendientes te habrían quedado mejor… Si has completado un informe impecable, se fijará en que la carpeta no está bien fijada. Pero que no te afecte, ¡tú sabes lo que vales! Tus logros y tus virtudes valen más que sus técnicas de manipulación.

No le des credibilidad y júntate con personas que pasan más tiempo recalcando lo que está bien y animándote; esas que te halagan cuando lo tienen que hacer y emiten críticas constructivas, no destructivas.

Resiste su ataque de rabia. Cuando te opones a un manipulador, lo más normal es que su cólera aumente en pocos segundos, especialmente si no le sigues el juego: su tolerancia a la frustración no suele ser muy alta. Es posible que comience a decir barbaridades e incluso te insulte y se refiera a ti en términos despectivos y peyorativos. Es fruto de su propia desconfianza. Estas son las técnicas de manipulación más sutiles y frecuentes que emplean estas personas para humillarte. Dominar tus emociones y mantener la cabeza fría: la única forma de escapar a su control. Si no sucumbes, se cansarán y acabarán buscando otra víctima. La vida lejos de la gente tóxica es mucho mejor.